domingo, 6 de septiembre de 2015

El Problema del Exegeta




Lecturas Previas: Jhon Elliot, un hogar para los que no tienen patria ni hogar pp. 35-56


Alumno: Maldonado Navarrete Nilthon.

Curso: Métodos exegéticos

Abril 2004





Interesante la reflexión, especialmente sobre el problema del exegeta para encontrar un método sociológico especifico, el autor nos dice que ha faltado un proceso que encamine a develar lo que fueron las circunstancias sociohistóricas de las tradiciones y composiciones dadas sino también como y por qué tales circunstancias dieron origen a las producciones que eran objeto de estudio. En consecuencia existe una tarea por hacer departe del exegeta, la de desarrollar una sociología de los escritos bíblicos, teniendo en consideración que estos son productos y reflexiones de un proceso social, de movimientos socioreligiosos. hace falta el cultivo de la imaginación sociológica



Me ha parecido oportuno señalar estos elementos por su importancia dentro de  exégesis sociológica, según Mills, La imaginación sociológica, “capacita a sus poseedores para entender el gran escenario histórico en función de su significado, (útil) para la vida interior y la carrera exterior de gran variedad de personas”. “Ser conscientes de la idea de la estructura social ---afirma Mills----y utilizarla con sensibilidad es ser capaces de establecer el origen de tales lazos en gran variedad de ambientes, efectuar tal cosa es lo mismo que poseer la imaginación sociológica”.



Aquí las presuposiciones que se deben manejar para la exégesis sociológica. Una exégesis de orientación sociológica da por supuesto que los documentos bíblicos y las tradiciones que ellos reciben y redactan, son productos y vehículo de interacción social en curso.



Por eso, la exégesis sociológica de un texto bíblico trata de descubrir y explicar las transacciones y relaciones interpersonales o sociales a las que un texto señala de manera explícita o implícita.



Otra hipótesis más, derivada de la sociología del conocimiento, es que los textos bíblicos y las perspectivas que esos textos representan se hallan condicionados tanto socialmente como histórica y religiosamente.



Los factores sociales que condicionan un texto bíblico son a menudo más implícitos que explícitos o son mencionados selectivamente. Trata de efectuar la reconstrucción social mediante conclusiones sacadas de suceso históricos, normas sociales evidentes y símbolos religiosos.



Así que la exégesis sociológica opera menos con la correlación entre la forma y el Silz im Leben o entre la “ocasión y la finalidad” , y trabaja mucho más con la correlación entre la situación y la estrategia . Por tanto, la exégesis sociológica trata de descubrir la forma en que un documento dado fue diseñado como respuesta a una situación dada, y cómo fue compuesto para suscitar una respuesta social por parte de su auditorio.

La preocupación por la estrategia supone el interés por los intereses propios que motivaron la composición y la transmisión de un texto. Aunque los intereses propios se cuentan entre los factores de la actividad humana que son más difíciles de detectar, aun mas la cuestión del interés propio (o auto interés) hay que contemplarla no sólo a la luz del individuo sino también a la luz de la colectividad. El autor no sólo habla por sí mismo sino que refleja también los interese y las perspectivas de un grupo particular. Esto es aplicable a las epístolas.



Más aún, una exégesis sociológica trata de ser sensible a la manera en que los interese de grupos y los documentos que expresan tales intereses reflejan o condujeron a la formulación de una ideología cristiana primitiva de carácter colectivo o quizás a la formulación de ideologías en contraste.



El exegeta, está condicionado por su propia experiencia social y psicológica . Nuestra imaginación sociológica, por muy cultivada que esté, está seriamente limitada, lo mismo que lo está nuestra capacidad para identificarnos e intuir la situación de los judíos convertidos al cristianismo .Es imposible leer la Biblia al margen de la clase social a que uno pertenezca. Por eso, una exégesis genuinamente sociológica de la Escritura parece que no sólo requiere un diálogo continuado entre los exegetas y los sociólogos, sino también ----necesariamente—un compromiso y una labor de equipo.

























 

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